| La Unión del Fuego y el Agua: Desarrollo del Canal Central |
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El proceso evolutivo se da gracias a la Energía Creativa. Tal como se ha aprendido en los niveles iniciales, la Energía Creativa sólo se manifiesta cuando hay una interacción armoniosa entre las polaridades yin y yang. El espacio en el que se produce esta interacción es el canal central del sistema de meridianos. El canal central no es sólo el caldero de la Energía Creativa. Como su nombre indica, es también un canal con una frecuencia vibratoria; Esta frecuencia determina nuestro nivel de conciencia, el alcance de nuestro poder personal y nuestra capacidad para lograr lo que nos proponemos en la vida. Para poder operar adecuadamente en la sociedad en que vivimos y con las personas con las que establecemos contacto, el canal central se limita a operar dentro de una gama reducida de frecuencias. Cualquiera que sea la naturaleza de esa gama, está claro que no abarca todo el potencial energético del canal central. El objetivo principal de todo yoga, consiste en aumentar el potencial energético del canal central y en ampliar la gama de frecuencias en que es capaz de operar. Todo el trabajo realizado en los estadios anteriores, y en especial el trabajo con las emociones negativas (Armonizar los Cinco Elementos 1), crea las condiciones adecuadas para expandir la frecuencia del canal central. El trabajo de multiplicación de las emociones positivas del segundo y tercer nivel de la práctica Armonizar los Cinco Elementos estabiliza las altas frecuencias en el conjunto del sistema energético, elevando aún más la calidad vibratoria del canal central. El objetivo principal de las prácticas del Fuego y el Agua es abrir completamente el potencial del canal central, lo cual se produce a lo largo de un proceso de tres etapas llamado "Abrir los Tres Calderos". El primer caldero se refiere al nivel de conciencia ordinario con el que empezamos la práctica. El foco de las prácticas es el canal central a la altura de la zona del ombligo. Según se elevan y se estabilizan las frecuencias–no se trata de verlas ir y venir–, el nivel de conciencia sube hasta la altura del segundo caldero, es decir, al centro del corazón. Es en este nivel en el que las energías de amor se expanden más allá de nuestro yo limitado, para abrazar a toda la creación y a todos los seres. No se trata de un proceso mecánico que se pueda "trucar" por medio de alguna manipulación energética. Se trata de una expansión de las propias miras que sólo se alcanza por medio de una actuación consciente de alto nivel. La apertura del tercer caldero tiene lugar en el centro del cerebro, en lo que se llama la "Cámara de Cristal". Al elevar la conciencia para poder actuar desde este centro, se genera una unión con toda la creación y se proyecta espontáneamente la conciencia más allá del plano físico. A este estadio también se le llama la "Unión con el Tao". Una conciencia elevada al nivel universal es capaz de trascender el plano físico sin ataduras o deseos incumplidos. El trabajo en el plano físico ha quedado completado. |