Cada vez que nos dormimos entramos en un proceso de gran importancia. Nuestra conciencia individual que está focalizada en el cuerpo físico durante las horas de vigilia, se desconecta de él y adquiere plena actividad a través del cuerpo sutil. Este desplazamiento nos ofrece oportunidades de magnitud inimaginable a simple vista.
Desde el momento en que, de niños, empezamos a aprender a caminar, iniciamos un largo proceso de manifestación de intenciones a través del cuerpo físico. A lo largo de los años, con perseverancia y disciplina, aprendemos a manifestar la intención por medio del cuerpo físico de una manera que parece espontánea. En el Yoga del Sueño comenzamos a proyectar la intención a través del cuerpo sutil y de las dimensiones que se encuentran más allá del tiempo y del espacio. Lo hacemos para trascender la conciencia más allá del plano fisico.
El cuerpo físico se encuentra limitado por tiempo y espacio. Por muy bien que lo cuidemos, acaba por morir en un momento dado. La conciencia se halla fuera de las limitaciones de tiempo o espacio y, si se cultiva por medio de disciplinas energéticas, es capaz de trascender la muerte del cuerpo físico y de continuar operando por medio del cuerpo sutil.
El objetivo principal del Yoga del Sueño es la continuidad de conciencia en dimensiones fuera del tiempo y del espacio, por medio del cuerpo sutil. Este entrenamiento da coherencia al cuerpo sutil y nos permite operar en dimensiones en las que la intención se realiza instantáneamente.
El Yoga del Sueño trasciende paulatinamente el miedo a lo desconocido en el momento de la muerte y permite experimentar una continuidad de conciencia entre las dimensiones físicas y sutiles.
Yoga del Sueño II: Incubación de sueños
Históricamente, uno de los aspectos más importantes de las prácticas del sueño ha sido la incubación de sueños de sanación en templos y lugares de poder.
La incubación de sueños se ha hecho para obtener sueños de sanación, recibir respuestas a problemas difíciles, establecer comunicación con maestros o difuntos, recibir iniciaciones y desarrollar familiaridad con una dimensión específica de trascendencia.
Tradicionalmente los sueños se han incubado en lugares sagrados tales como templos, cuevas y tumbas de personajes ilustres. En el presente es extremadamente difícil el tener repetido acceso a un templo durante la noche cuando la incubación de sueños se debe hacer.
En este nivel aprendemos a transformar nuestro dormitorio en un lugar sagrado conectado con un sitio de poder donde la incubación de sueños se pueda hacer en cualquier momento.
La incubación de sueños se hace dentro de un contexto ritual. Por ello, en este nivel, también se desarrollan las etapas básicas tradicionales capaces de activar el aspecto mágico de la mente que genera experiencias mágicas. Mágico se define como lo que está más allá de los límites que consideramos posibles.
La meta final de la incubación de sueños es desarrollar una relación directa con el superconsciente, es decir, con el aspecto trascendente de nuestro ser y guía del proceso de desarrollo individual. Asimismo, el Yoga del Sueño es el cimiento para desarrollar el Yoga de Trascendencia, Muerte y Reencarnación.
Yoga del Sueño III: Yoga de la Muerte, Trascendéncia y Reencarnación
En este nivel se investigan los misterios que rodean la trascendencia y el cruce de las puertas interdimensionales en el momento de la muerte.
El entrenamiento para la trascendencia comienza durante la vida, cuando uno es todavía capaz de influir en el destino personal. En la sociedad occidental moderna la muerte es el tabú más fuerte que existe. Socialmente, el “preocuparse” por el tema de la muerte se considera algo mórbido u oscuro. En la profesión médica, la muerte se trata como una forma de enfermedad o patología que debe ser combatida con todos los recursos tecnológicos posibles, incluso, si en el proceso, al individuo se le roba todo sentido de dignidad y capacidad para decidir por sí mismo.
En el círculo de practicantes contemporáneos del Tao existe un punto ciego en lo que concierne la muerte. La gran parte de las prácticas energéticas están orientadas a desarrollar vitalidad, salud, poder físico y mental, equilibrio emocional, pero absolutamente nada a cómo guiar la conciencia en el momento de la muerte o ayudar a otra persona a trascender.
El momento de morir es el instante más importante de nuestra vida. Es el momento en el que culmina simultáneamente todo lo hemos logrado desarrollar en términos de conciencia, equilibrio emocional y claridad mental. Es el espacio en el que vemos con absoluta desnudez la persona que hemos sido en esta vida.
Los ancestros de todas las grandes tradiciones, en su desarrollo energético, han consagrado un tremendo esfuerzo a todo lo que concierne el “cruzar las grandes aguas”, como el I Ching le llama al proceso de trascendencia. Paradójicamente, el punto ciego moderno en el área de la muerte, se debe, en gran parte, a la creencia de que somos el cuerpo físico y que el final del cuerpo físico es el final de todo.
En este nivel se investigan las señales preliminares que indican una muerte inminente, las fases progresivas de la separación de la conciencia del plano físico y la orientación de la conciencia hacia una dimensión de trascendencia o reencarnación. Un importantísimo aspecto de este entrenamiento es el ser capaz de guiar la conciencia de otro ser hacia las dimensiones de luz.
El conocimiento desarrollado en este nivel puede ser el más útil en nuestra vida. Una característica de la conciencia en el estado intermedio, después de su separación del cuerpo físico, es su intensa claridad. Este es un espacio en el que cualquier enseñanza realmente útil que hemos recibido, flota a la conciencia con absoluta claridad y se convierte en un verdadero recurso de estabilidad y continuidad.
Como decía uno de mis maestros tibetanos, “La muerte es un poderoso factor que nos recuerda cómo utilizar bien la vida.”
La Unión del Fuego y el Agua: Desarrollo del Canal Central
El proceso evolutivo se da gracias a la Energía Creativa. Tal como se ha aprendido en los niveles iniciales, la EnergíaCreativa sólo se manifiesta cuando hay una interacción armoniosa entre las polaridades yin y yang. El espacio en el que se produce esta interacción es el canal central del sistema de meridianos.
El canal central no es sólo el caldero de la Energía Creativa. Como su nombre indica, es también un canal con una frecuencia vibratoria; Esta frecuencia determina nuestro nivel de conciencia, el alcance de nuestro poder personal y nuestra capacidad para lograr lo que nos proponemos en la vida.
Para poder operar adecuadamente en la sociedad en que vivimos y con las personas con las que establecemos contacto, el canal central se limita a operar dentro de una gama reducida de frecuencias. Cualquiera que sea la naturaleza de esa gama, está claro que no abarca todo el potencial energético del canal central. El objetivo principal de todo yoga, consiste en aumentar el potencial energético del canal central y en ampliar la gama de frecuencias en que es capaz de operar.
Todo el trabajo realizado en los estadios anteriores, y en especial el trabajo con las emociones negativas (Armonizar los Cinco Elementos 1), crea las condiciones adecuadas para expandir la frecuencia del canal central. El trabajo de multiplicación de las emociones positivas del segundo y tercer nivel de la práctica Armonizar los Cinco Elementos estabiliza las altas frecuencias en el conjunto del sistema energético, elevando aún más la calidad vibratoria del canal central.
El objetivo principal de las prácticas del Fuego y el Agua es abrir completamente el potencial del canal central, lo cual se produce a lo largo de un proceso de tres etapas llamado "Abrir los Tres Calderos".
El primer caldero se refiere al nivel de conciencia ordinario con el que empezamos la práctica. El foco de las prácticas es el canal central a la altura de la zona del ombligo. Según se elevan y se estabilizan las frecuencias–no se trata de verlas ir y venir–, el nivel de conciencia sube hasta la altura del segundo caldero, es decir, al centro del corazón. Es en este nivel en el que las energías de amor se expanden más allá de nuestro yo limitado, para abrazar a toda la creación y a todos los seres. No se trata de un proceso mecánico que se pueda "trucar" por medio de alguna manipulación energética. Se trata de una expansión de las propias miras que sólo se alcanza por medio de una actuación consciente de alto nivel.
La apertura del tercer caldero tiene lugar en el centro del cerebro, en lo que se llama la "Cámara de Cristal". Al elevar la conciencia para poder actuar desde este centro, se genera una unión con toda la creación y se proyecta espontáneamente la conciencia más allá del plano físico. A este estadio también se le llama la "Unión con el Tao".
Una conciencia elevada al nivel universal es capaz de trascender el plano físico sin ataduras o deseos incumplidos. El trabajo en el plano físico ha quedado completado.
Principios Energéticos 4: Consejos del I Ching para prácticas de Nivel Superior
Sería ingenuo pensar que las prácticas del Matrimonio del Fuego y el Agua pueden ser llevadas a cabo con éxito por medio de pura improvisación o buena suerte.
El I Ching fue creado específicamente para ofrecer consejo en las distintas etapas de la práctica. Más de la mitad del libro está dedicada a las prácticas del Fuego y el Agua.
El objetivo de este nivel es poner en claro el uso de la perseverancia yin y yang durante la fase del Fuego y el Agua.
Prácticas Estelares: Las Estrellas Circumpolares
En nuestra anatomía sutil, el sistema de glándulas actúa como el interruptor que regula el flujo energético entre las dimensiones sutiles y el cuerpo físico. Lo que hace posible el incremento de frecuencia del que se ha hablado en las prácticas del Fuego y el Agua es la apertura del potencial del sistema glandular.
Las glándulas maestras que regulan el flujo energético desde lo alto del universo hasta la dimensión física se encuentran en la Cámara de Cristal, en el centro del cerebro. Se trata de las glándulas pineal y pituitaria. Ambas trabajan con la energía en tanto que vibración lumínica.
El objetivo principal de las Prácticas Estelares es abrir el potencial de las glándulas maestras, lo cual se consigue conectando conscientemente con la luz sutil de determinadas estrellas.
Las estrellas circumpolares son el grupo de entidades estelares alineadas con el eje-canal central de la Tierra. Todos los seres conscientes están dotados de un canal central. El ser-Tierra no es una excepción. Todos los seres de la faz de la Tierra están en resonancia con el canal central de la Tierra.
La estrella Polar y las estrellas de la Osa Mayor son el objetivo de la Práctica Estelar por su conexión con el canal central y la influencia que tienen sobre todos los seres que están en la Tierra. Las estrellas de la Osa Mayor potencian los cinco elementos sutiles y materiales y la estrella Polar posibilita el mantenerse centrado en estado de unidad con la Mente Original.
En esta práctica, cada se establecen las estrellas internas como vínculos con las visibles en el exterior. Uno de los hallazgos magistrales de todos los grandes practicantes del pasado es que todo aquello que está fuera también está dentro. A este nivel-experiencia a veces se lo denomina "Traer el Cielo a la Tierra".
La relación que se establece con la Estrella Polar y la Osa Mayor se va haciendo cada vez más importante a lo largo de las Prácticas de Trascendencia. La Estrella Polar es el umbral interdimensional a través del cual la conciencia se proyecta más allá del anclaje de la dimensión física. No se trata de un proceso en el que se "va" a ningún sitio, sino en el que se "sintoniza" con la frecuencia de una determinada dimensión. Y sólo se consigue si, dentro del sistema energético personal, se han desarrollado altas frecuencias, estables y afines con las sintonizadas,.
En las Prácticas Estelares se da mayor importancia a las estrellas que a los planetas. En tanto que seres auto-iluminados, las estrellas se encuentran en estadios de conciencia en que la luz interior se ha desarrollado a tal nivel que ahora generan beneficio para todos los seres. Ésa es la función portadora de vida del ser-Sol, la estrella más próxima a nosotros. Por el contrario, los planetas todavía se encuentran en niveles de conciencia en los que la luz interior se tiene que desarrollar. Del mismo modo que los humanos, todavía están en vías hacia la iluminación.
Preparación para la Trascendencia: Yoga del Peregrinaje
Tradicionalmente El Yoga del Peregrinaje se desarrolla al final de un largo entrenamiento para hacer la transición de un estado a otro y para poner a prueba todo lo que se ha aprendido e integrado. Esta etapa es a menudo mal interpretada, como si consistiera en viajar de un lugar sagrado a otro, como sustituto de la rutina habitual. Nada más lejos de la realidad.
El Yoga del Peregrinaje comienza por cerrar con eficacia todas las situaciones inacabadas de nuestras vidas. El peregrino paga todas sus deudas, deshace los malentendidos con sus familiares y amigos, se desapega de todas las ataduras con la propiedad privada y se prepara para la muerte dejando todos sus asuntos en orden antes de emprender el camino. El peregrinaje empieza cuando, de una manera elegante y sin violencia, todas las cuerdas que nos atan han sido cortadas.
El objetivo del Yoga del Peregrinaje es liberar toda energía atrapada en ciclos no resueltos y experimentar una libertad consciente y definitiva con respecto a toda limitación. Un aspecto importante de esta liberación de energía es liberarse uno mismo del miedo a la muerte y a morir. El peregrino toma la decisión de emprender la ruta incluso aunque ello signifique morir en el proceso. Es una decisión que apoya con todo su ser. Antes de salir, el peregrino transciende el paralizante miedo a la muerte como factor decisivo a la hora de hacer algo o no hacerlo. De ahí en adelante, un espacio ilimitado de libertad se abre y un hito en la senda de desarrollo personal se cruza. Nada detiene al peregrino ahora. Este es el tema del hexagrama 28 del I Ching.
El Yoga del Peregrinaje es una preparación para la muerte. Una preparación para soltar amarras con lo familiar y para aventurarse en lo desconocido a pesar de las consecuencias. Es una práctica para pasar de una estructura conocida a vivir sin estructuras. Desde este punto de vista, se puede afirmar que el Yoga del Peregrinaje representa la etapa más difícil y exigente de todos las etapas del trabajo energético. ¡No son unas vacaciones!
Estabilizar la montaña: El retiro en silencio
Una de las maneras en que la Energía Creativa se pone de manifiesto cuando está plenamente activa es a través del silencio combinado con una conciencia clara.
Durante una buena sesión de meditación, es relativamente fácil conectar con una alta frecuencia de Energía Creativa que conduzca a un profundo silencio interior.
Cuando se estabiliza en canal central en frecuencias cada vez más altas se manifiesta con un silencio interior, a veces llamado "el Vacío". Este vacío, no es un estado de sopor o somnolencia sino el estado de gozo supremo que es la cualidad de la Mente Original.
El objetivo del Retiro en Silencio es estabilizar frecuencias superiores, fortalecer el caldero y experimentar el ininterrumpido gozo de la Mente Original.
El Retiro en Silencio produce poderosas experiencias de gozo y claridad. La sensación de separación entre uno mismo y otro se desvanece; lo interno y lo externo se vuelven uno en el seno de un continuo flujo de energía extremadamente sutil y luminosa.
Enriquecer el Linaje Ancestral: Formación de Instructores
En la tradición taoísta existe la siguiente obligación: cuando un practicante avanzado ha logrado acumular experiencias que puedan ser útiles para otros, éstas tienen que ser transmitidas a, como mínimo, dos personas que siguen el mismo camino.
Compartir los conocimientos y experiencias de la práctica, transmitir las olas de alegría y beneficios recibidos a través de la infinita sabiduría legada por los ancestros del linaje y radiar a otros el fervor y agradecimiento por haber encontrado nuestro propósito en esta vida, es algo que sólo se puede conseguir cuando estamos rebosantes de gratitud y claridad.
Enseñar es mucho más que transmitir técnicas e información de una manera mecánica. Una película o un libro se bastan y sobran para ello. Enseñar tiene que ver con la transmisión de experiencias y el nivel de conciencia logrado a través de las prácticas. Enseñar es, sobre todo, transmitir la grandeza que supone el haber encontrado el camino.
En la tradición taoísta, la enseñanza era llevada a cabo por aquellos que se encontraban en las etapas de trascendencia, tenían una visión completa del proceso y muchas experiencias en el terreno de la vía o camino.
Enseñar no es un empleo, es la fase en la que se garantiza la continuidad del ilustre linaje de las enseñanzas para generaciones futuras. Es la fase en la que, a través de una experiencia profunda, se refinan las enseñanzas y se hacen accesibles a la generación actual, bajo las actuales condiciones. Es una puesta al día de las fases del trabajo sin alterar la esencia.
Este nivel conlleva una gran responsabilidad. En palabras del I Ching, si el maestro "se moja la cola" con el poder, la ambición, el deseo de manipular a otros o de orientar las enseñanzas para la ganancia personal, todo se perderá y el individuo se hallará realmente solo en el lugar más desolado de la creación y sin el apoyo de los ancestros que lo han guiado durante todo el recorrido. Nos referimos al apoyo que en todo momento ha acompañado al esfuerzo personal.