La capacidad de dirigir el flujo energético a los órganos vitales se desarrolla a través de los Seis Sonidos Curativos. Modificando el flujo energético en los órganos actuamos directamente sobre las emociones y sobre la manera en que nos sentimos. Éste es también el primer paso para aprender a revitalizarnos a través de las prácticas energéticas. La capacidad de sentir que se ha despertado a través de la Sonrisa Suavizante se desarrolla ahora sintiendo cada órgano. Esta práctica también se conoce como "Enamorarse de los Órganos" y, de ella, surge un mayor cuidado y respeto hacia uno mismo.Éste es el primer paso en el Tao y el más importante. La Sonrisa Suavizante es la clave de la apertura de la comunicación con nosotros mismos a través de los sentidos. Sin la capacidad de sentir no se desarrollan las prácticas daoístas, tan sólo ideas y conceptos mentales. El hecho de sentir permite poner la atención en el momento presente, que es el lugar en el que la energía se encuentra siempre disponible. La Sonrisa Suavizante nos conecta directamente con la Fuerza Vital.