"Lo que resulta sorprendente es que el ADN, la molécula central de la vida, y el I Ching, uno de los libros de sabiduría por excelencia, presentan grandes homologías en cuanto a su estructura (Gunther Stent, 1969; Martin Schönberger, 1979; Johnson Faa Yan, 1991). El objetivo de la primera parte de este artículo es resumir en que consisten dichas homologías, para lo cual será necesario describir brevemente tanto la estructura del ADN como del I Ching."
Cuando la energía de la naturaleza llega a su máximo grado de expansión (verano), al sentir todo ser vivo la necesidad de confluir con la energía circundante, se activa el anhelo de distensión, relajación, descanso y cierta dispersión; para ello, el organismo, muy entrenado a tender a crear equilibrio interno, nos reclama un tiempo de descanso, de más actividades al aire libre y de distensión, y ello crea la necesidad de comer menos cantidad de alimento, comida más vegetal (frutas y verduras), más ligera (ensaladas, batidos, zumos, crudos), más acuosa y el deseo de refrescar el organismo.